Siempre con Macarena

A raíz de un discurso desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, gracias a una intervención ante los medios o a través de una entrevista; no importa cómo supo de ella, seguro que su nombre se le quedó grabado, porque lo que está claro es que Macarena Olona no dejaba a nadie indiferente.

Una mujer preparada y decidida, que transmitía fuerza y firmeza a través de la pantalla, que incomodaba a ministros en el Congreso de los Diputados, que ponía en jaque al Gobierno a golpe de recurso y que, además, sacaba tiempo para tener gestos y detalles con aquellos que le mandaban su apoyo. Por eso, no es de extrañar que, además de una buena retahíla de grandes discursos, de iniciativas (pues siempre estuvo entre los diputados más trabajadores del Congreso) y de recursos aprobados sin precedentes en la historia de nuestro país, Macarena Olona deje tras de sí una estela de cariño en redes sociales.

Levantaba pasiones por donde pisaba y es que, detrás del azote de políticos de todos los colores, se esconde una persona con un gran sentido del humor, agradecida y muy cercana, que siempre tiene las palabras adecuadas y cuyos gestos y abrazos transmiten un sincero “gracias”, consciente de la importancia y del privilegio que supone tener el apoyo y la confianza de los españoles.

Una rara avis en política, precisamente por actuar como se esperaría que actuasen los políticos y no como realmente lo hacen. Cercana y conectada con la realidad, escuchaba a aquellos directamente afectados y con conocimiento de los temas a tratar, trasladando sus propuestas y soluciones e incluso citaba textualmente palabras de ciudadanos que había leído en redes sociales y llevaba con ella sus preocupaciones y su sentir al Congreso. Consecuentemente, muchos, decepcionados y cansados de políticos de todos los colores y de siglas de todo tipo, vieron en ella algo distinto, un poco de luz en ese ámbito tan oscuro. ¿Una política que realmente estaba a su lado? Eso es imposible. ¿O no?

Más que una política, era una persona que estaba en política. Algo difícil de encontrar, un defecto, incluso, en esa profesión, pero esta era precisamente su mayor virtud: no ser una gran política, si no ser una gran persona en política. Por ello, la pérdida es tan importante. Sin embargo, consuela saber que, aunque se acabe esta etapa, recuperaremos a una abogada del Estado que, a diferencia de muchos otros, es consciente de cuál es el sentido de la función pública: servir a España y a los españoles. Siempre dando pasos hacia donde el deber le manda, por incómodos y complicados que sean. Por eso, es de justicia agradecer y, sobre todo, no olvidar. Deja una huella que no se borrará.

Siempre en su equipo. Porque estar al lado de personas libres e íntegras, es estar en el lado correcto. Sabiendo que esto es así, lo demás importa poco. Y es que a Macarena Olona le sobra Fuerza para afrontar lo que se le ponga por delante y lleva el Honor siempre como lema.

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